Crema catalana perfecta. Receta

Crema catalana perfecta. Quizá no exista un postre tan catalán como éste, pues hasta en su nombre encontramos el gentilicio. Sin embargo, esta delicia tienen varios novios que le hacen la corte. Francia, por su parte, cuenta con la crème brûlée, aunque parece seguro que su invención fue posterior a la del manjar catalán, pues se suele datar en el siglo xix, y de la crema catalana hay noticias desde el xviii. En el caso de los ingleses, que también reclaman su autoría, aseguran que ya en el siglo xvii su famosa crema inglesa, que guarda cierto parecido con la catalana, se servía en las mejores mesas y se recogía en recetas.

Sin embargo, a pesar de que a primera vista pudieran parecer el mismo producto, cada uno tiene sus propias características, así como elaboraciones singulares e ingredientes diferentes. Y lo que sí es cierto es que la crema catalana se distingue de las demás muy claramente. Uno de los secretos de la inigualable textura de la crema cremada («crema quemada»), como también se la llama, es el uso de almidón de maíz para espesarla, a diferencia de la francesa, que emplea nata, por lo que el resultado final se asemeja más a un flan. La inglesa, por su parte, no tiene la consistencia de las otras dos.

Sea como fuere, el éxito de la crema catalana es indiscutible y no es de extrañar encontrarla en muchas cartas tanto españolas como de otras partes del mundo, e incluso como ingrediente principal de algún famoso licor. Sorprende por su sabor, con toques de canela y limón. Maravilla por su contraste entre frío y untuoso —la crema— y tibio y crujiente —el azúcar quemado—. Enamora por su apariencia y presentación, en pequeñas cazuelitas de barro, tanto como por su colorido. Suficientes razones para no perdérsela.

Receta para 4 o 5 personas

Dificultad: media

Tiempo: 30 minutos

Ingredientes:

  • 500 ml de leche
  • 4 yemas de huevo
  • 125 g de azúcar
  • 20 g de almidón de arroz
  • 1 rama de canela
  • la corteza de 1 limón
  • 40 g de azúcar para quemar la crema

Preparación:

  • Lavar el limón y pelar retirando la piel blanca.
  • Reservar un poco de leche fría y deshacer en ella el almidón.
  • Poner el resto de leche en un cazo al fuego con la corteza de limón y la canela en rama. Cuando rompa a hervir, retirar del fuego y colar.
  • En otro cazo, mezclar las yemas de los huevos con el azúcar. Trabajar bien la mezcla hasta obtener una masa suave y esponjosa.
  • Añadir a esta mezcla la leche caliente, removiendo con un batidor de mano. Añadir después el almidón pasado por un colador fino.
  • Poner el cazo al fuego, y remover continuamente hasta que espese pero procurando que no llegue a hervir.
  • Cuando haya espesado un poco, retirar del fuego. Batir todavía unos segundos más para evitar que se corte.
  • Verter la crema en una fuente honda o en platos individuales.
  • Dejar enfriar a temperatura ambiente. Cuando esté totalmente fría, y en el momento de servir, espolvorear con el azúcar y quemar con la pala de hierro, previamente calentada al fuego, para formar el caramelo.

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