Tarta de manzana y sidra. Receta facil

La historia de la sidra se remonta a la prehistoria, cuando se consumía mosto de manzana. Sería el primer antecedente de la sidra actual, pero no se dejaba pasar un tiempo desde que se exprimía la fruta y se consumía en el momento. El proceso de fermentación parece que ya fue descubierto antes de Cristo y los egipcios y hebreos fueron conocedores de una sidra similar a la actual.

En esta ocasión la vamos a utilizar para crear una trata de sidra y manzana, espero que os guste.

Para 6 personas
Dificultad: fácil
Tiempo: 1 hora y 30 minutos (más el tiempo de refrigeración)
Ingredientes:
  • 12 bizcochos de soletilla
  • 600 ml de nata
  • 600 ml de sidra natural
  • 100 ml de licor de manzana
  • 300 g de azúcar
  • 2 manzanas
  • 5 láminas de gelatina neutra
  • 1 sobre de gelatina en polvo neutra
Preparación:
  1. Pelar las manzanas y picar una de ellas en dados de pequeño tamaño y la otra en rodajas que luego se parten por la mitad. Reservar.
  2. Poner en un cazo al fuego la sidra y la mitad del azúcar para elaborar un almíbar. Añadir las manzanas. Subir el fuego hasta que hierva y las manzanas estén tiernas. Retirar la fruta. Reservar el almíbar.
  3. Montar la nata, que ha de estar muy fría, con la otra mitad del azúcar. Reservar.
  4. Hidratar las láminas de gelatina en agua fría. Poner el licor en el cazo al fuego y, cuando esté caliente, incorporar la gelatina removiendo con unas varillas para que se disuelvan. Añadir dos terceras partes del almíbar de sidra y a continuación la nata montada, mediante movimientos circulares y muy despacio para que no pierda la consistencia.
  5. En un molde desmontable de unos 20 cm colocar los bizcochos de soletilla de tal manera que cubran el fondo. Emborracharlos con parte del almíbar de sidra que estaba reservado (guardar un poco para el paso final). Volcar la mitad de la crema que se ha preparado. Incorporar la manzana en dados y echar la otra mitad de la crema. En la parte superior colocar las rodajas de manzana de modo decorativo.
  6. Llevar la tarta a la nevera, donde ha de permanecer toda la noche para que cuaje.
  7. En el almíbar sobrante echar la gelatina neutra y revolver. Cubrir con la mezcla la parte superior de la tarta para darle brillo. Volver a meter a la nevera hasta la hora de desmoldarla para servirla.

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